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REE, por la protección de la avifauna
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REE, por la protección de la avifauna

Nidos de aves en un tendido eléctrico. / REE
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Caty Arévalo

Pastores eléctricos, esqueletos de paraguas estratégicamente situados... Red Eléctrica tiene todo un despliegue de mecanismos para “avisar” a las aves de que los apoyos de los tendidos eléctricos no son un buen lugar para construir sus nidos. Aun así, a ellas parecen encantarles como lugar de anidamiento, especialmente a las cigüeñas. Los datos hablan por sí solos: en la Demarcación Tajo, compuesta por 3.500 kilómetros de líneas aéreas, 200 kilómetros de subterráneas y 70 subestaciones, fueron detectados el pasado año un total de 110 nidos en los apoyos, señala Elena Nogueroles, responsable de esa área en Red Eléctrica. “Muchos de esos nidos pueden llegar a pesar más de ochocientos kilos —añade Nogueroles— y la presencia de aves puede ocasionar problemas en la navegación aérea, por ejemplo, en el caso de los apoyos situados en las cercanías del aeropuerto de Madrid-Barajas”.

Polluelo recogido por profesionales de GREFA, que asesoran a Red Eléctrica. / REE

Polluelo recogido por profesionales de GREFA, que asesoran a Red Eléctrica. / REE

Asesorados y ayudados por expertos en protección de la avifauna, como es el caso de los del Grupo de rehabilitación de la fauna autóctona y su hábitat (GREFA), el Departamento de Medio Ambiente de Red Eléctrica planifica la retirada de los nidos situados en lugares problemáticos durante la época autorizada por la Comunidad de Madrid para ello: de septiembre a diciembre, al concluir la época de cría.

Sin embargo, a mediados de mayo, Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) solicitó a la compañía la retirada de dieciséis nidos en los apoyos de la línea Loeches-Puente de San Fernando (en la localidad madrileña de San Fernando de Henares), ya que el gran número de aves que volaba alrededor del aeropuerto ponía en riesgo la navegación aérea y ellas mismas corrían el peligro de colisionar con los aviones.

Según indica Nogueroles, los técnicos fueron subiendo a los nidos y bajando uno a uno tanto a los polluelos como los huevos para después ponerlos a buen recaudo y trasladarlos a las instalaciones de GREFA. En estas, los huevos se llevan directamente a las incubadoras mientras que las crías pasan a espacios habilitados para ellas, donde se les prepara para volar en libertad cuando estén listas. En total, se recogieron más de 54 crías, sobre todo de cigüeña, aunque la responsable de la Demarcación Tajo de Red Eléctrica asegura que se encontraron con la sorpresa de hallar otras especies de aves en esos enormes nidos, como grajillas, gorriones e incluso alguna cotorra argentina. El material con el que están hechos los nidos se recicla posteriormente para fabricar compost.

Caty Arévalo es periodista de la agencia Efe.