Energía con mayúsculas

La energía eléctrica, la luz, revolucionó el siglo XX. Cambió hábitos, transformó comportamientos y supuso un salto cualitativo y cuantitativo en el desarrollo de la sociedad. En el siglo XXI la electricidad va a ser la energía con mayúsculas. Limpia y flexible, será la base de una economía que poco a poco dejará de depender del petróleo.

"Energía con mayúsculas"

En la entrevista que ha concedido a Entrelíneas Maria van der Hoeven, directora ejecutiva de la Agencia Internacional de la Energía, asegura que debemos avanzar hacia un futuro energético limpio, seguro y competitivo. Insiste en que hay mucho trabajo por hacer, sobre todo en campos como la edificación y el transporte, y reclama decisiones políticas e inversiones públicas en investigación y desarrollo.

Y a propósito del transporte, un artículo sobre cómo puede ser dentro de unos años: hacemos un recorrido por diferentes ciudades del mundo en las que se han puesto en marcha nuevas iniciativas para desarrollar  un  modelo  más sostenible que

nos permita movernos y desplazar mercancías sin contaminar.

Como afirman nuestros invitados al debate, también el futuro pasa por las redes inteligentes, que puede que no sean la solución, pero que sin ellas no hay solución. Sostienen, además, que las redes inteligentes no sean solo un asunto de técnicos y empresas, sino que beneficien claramente a los ciudadanos.

En este número de Entrelíneas nos acercamos al mundo del arte a través de la electricidad desde dos ángulos, el de la ingeniería y el de la música. Hablamos de los apoyos —esas estructuras metálicas que soportan los conductores y el cable de tierra de una línea eléctrica— para conocer por dónde van los nuevos diseños que buscan minimizar su impacto ambiental y visual, reducir costes e, incluso, darles formas atractivas y artísticas que reduzcan el rechazo que generalmente producen en la sociedad.

La música, por su parte, es el arte que más se ha visto modificado por la electricidad. La conversión de señales eléctricas en sonidos

musicales marcó un antes y un después, hasta tal punto que hoy no existe música que de un modo u otro no dependa de la electricidad. Sin embargo, aunque esta revolución es importante, lo primordial seguirá siendo la creatividad.

Federico Romero murió poco después de entregar el texto que publicamos en este número. Colaborador habitual de nuestra revista, queremos recordar especialmente un artículo de enero del 2009 en el que se aproximó al mundo de la electricidad desde un ángulo poco usual y un tanto curioso: el de las palabras. Como él mismo escribió, la electricidad y su terminología han enriquecido nuestro lenguaje cotidiano con algunas aportaciones, quizá no tan abundantes como las que provienen del deporte o de los toros, pero sin las cuales nos veríamos en dificultades a la hora de expresar algunas ideas.

 

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