Erasmus, veinticinco años de experiencias universitarias por Europa

Los estudiantes Erasmus comparten el deseo de concer otras lenguas y culturas. /

España es el destino más popular de este programa de intercambio y también el país que más estudiantes envía

Teia Bastons

Una participación de casi 3 millones de estudiantes procedentes de 33 países y más de 4.000 universidades involucradas. Son las grandes cifras de los veinticinco años del programa Erasmus, puesto en marcha en 1987 para impulsar el intercambio de universitarios en Europa. Más de 350.000 estudiantes españoles se han beneficiado de esta exitosa iniciativa, que hoy ve amenazado su futuro tras anunciar la Comisión Europea dificultades presupuestarias para cubrir las becas de este año debido a los recortes.

Si se hace referencia a European Region Action Scheme for the Mobility of University Students pocos sabrán de qué se trata. Pero la situación cambia si se habla de Erasmus, acrónimo del nombre oficial en inglés de la popular beca para estudiantes universitarios. Un acrónimo creado para coincidir con el nombre en latín del filósofo, teólogo y humanista Erasmo de Rotterdam (1466-1536), que se ha convertido en un fenómeno social y que, para los estudiantes universitarios europeos, es sinónimo de experiencias, cambio, libertad, independencia y, también, fiesta y diversión.

La comisaria Androulla Vassiliou presenta los datos del programa Erasmus. / UNIÓN EUROPEAhola hola

La comisaria Androulla Vassiliou presenta los datos del programa Erasmus. / UNIÓN EUROPEA

El objetivo del programa Erasmus, que promueve la Comisión Europea y que este año cumple veinticinco, es, por encima de todo, mejorar la calidad de la enseñanza superior y fortalecer su dimensión europea, fomentando la cooperación entre universidades y estimulando la movilidad de miles de alumnos cada año y, desde 1997, también de profesores. Todos ellos participan en un proyecto que, según el lema del aniversario, ha estado “veinticinco años cambiando vidas y abriendo mentes”.

España, a la cabeza. Erasmus está considerado como uno de los programas de mayor éxito en el proceso de construcción europea. Un éxito que viene avalado por el crecimiento que ha experimentado en los últimos años. En el año 1987, 3.244 alumnos se beneficiaron del programa; en el 2002 se llegó al millón acumulado; hace tan solo tres años se alcanzaron los dos millones y la previsión es que en el curso 2012-2013 sean tres millones los beneficiarios en total. El presupuesto se ha movido en consonancia: en la actualidad, la Comisión dedica al programa 460 millones de euros, frente a los 13 iniciales.

Según los datos presentados por la comisaria de Educación, Cultura y Juventud, Androulla Vassiliou, España no es solo el país que más estudiantes envía a otras universidades —36.183 de los 231.408 que movió el programa Erasmus en el curso 2010-2011—, sino que también es el destino más popular entre los extranjeros —recibió 37.432 alumnos—, seguido por Francia y Alemania. Además, entre las 4.000 universidades que participan en el programa, las españolas son las más solicitadas de Europa, con la Universidad de Granada, la Universidad de Valencia y la Universidad Complutense de Madrid en los tres primeros puestos.

Nubes en el horizonte

Que Erasmus sea uno de los programas europeos de más éxito no evita que su futuro se presente lleno de incógnitas después de la reciente advertencia de la Comisión Europea de que está a punto de quedarse sin dinero para las becas de este curso por el ajuste presupuestario. En España, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte insiste en que las ayudas están aseguradas y que se trata de un problema “puntual” de liquidez. Queda por ver, sin embargo, cómo afectará el posible recorte a lo que se bautizó como nuevo Erasmus y que se presentó el año pasado bajo el nombre de Erasmus para Todos. Se trata de un programa que engloba, además, el resto de proyectos internacionales de la Unión Europea en materia de educación, formación, juventud y deporte. Su presupuesto, 19.000 millones de euros para el periodo 2013-2020, está a día de hoy pendiente de aprobación por el Parlamento Europeo.