Próxima parada: año 2035

Hacia un modelo de transporte más sostenible y menos dependiente del petróleo. /

Hacia un modelo de transporte más sostenible y menos dependiente del petróleo

Clemente Álvarez

¿Cómo será el transporte en unas cuantas décadas? Este es un viaje ficticio por diferentes ciudades del mundo en busca de un modelo distinto para el futuro, que nos permita movernos y desplazar mercancías sin depender tanto del petróleo y, además, sin contaminar. ¿Se puede reinventar el coche para que sea más amigable con las ciudades? ¿Cómo serán los autobuses a los que nos subamos en el 2035? ¿Hay forma de reducir el impacto del transporte en el comercio internacional?

París. Rue Edouard VII, número 5. Primera parada de un viaje ficticio para analizar cómo puede ser el modelo de transporte del futuro. Aquí está el Centro de Recepción de Autolib’, el primer servicio público de préstamo de vehículos eléctricos en una gran metrópoli. Funciona igual que el Bicing de bicicletas en Barcelona (o su homólogo Vélib’ en París): una persona, con su tarjeta de alquiler, puede coger un vehículo en un punto de la ciudad en cualquier momento del día y dejarlo aparcado en otro distinto que le venga bien. Puesto en marcha en el 2011, Autolib’ arrancó con 250 coches repartidos por otros tantos puntos en las calles de París y, para finales del 2012, espera llegar a los 3.000 vehículos en 1.000 puntos de alquiler. Estos automóviles eléctricos pueden rodar un máximo de 250 kilómetros en recorrido urbano antes de tener que volver a recargarse, aunque el servicio está pensado para viajes mucho más cortos. Obviamente, esta red de pequeños coches eléctricos solo cubre unas funciones específicas, pero tanto esta nueva variante motorizada como la de las bicicletas —muy extendida por otras ciudades— resultan interesantes por el gran cambio que supone en la mentalidad de las personas: para desplazarse no hace falta poseer un vehículo propio, resulta más cómodo compartirlo. Y esto puede hacerse de distintas formas.

Uno de los puntos de entrega y recogida de coches eléctricos de Autolib' en París. / AUTOLIB'hola hola

Uno de los puntos de entrega y recogida de coches eléctricos de Autolib' en París. / AUTOLIB'

“Los parisinos estaban preparados para un cambio de costumbres. La circulación en automóvil se ha reducido un 25% entre el 2001 y el 2012, menos de un hogar de cada dos posee un coche en París y el uso de la bicicleta se ha multiplicado por dos”, asegura Damien Stéffan, uno de los portavoces del Ayuntamiento de la capital francesa. “Pensamos que los ciudadanos están hoy preparados para considerar el coche como un medio de transporte que puede ser compartido y para desligar la idea de posesión de la de utilización. Esto es lo que ofrece Autolib’, que permite disponer de un coche cuando se necesite, sin los inconvenientes que acarrea su propiedad, que sale bastante cara”. En la actualidad, el sistema cuenta con 12.000 abonados de larga duración (suscripción anual que cuesta 12 euros al mes). No obstante, en París creen que es demasiado pronto para hacer balances o para comparar el servicio de coches con el gran éxito de las bicicletas. ¿Cómo nos moveremos en unas décadas? “La demanda de un transporte limpio y no contaminante va a ir en aumento, sobre todo en las ciudades. Nosotros consideramos que el transporte del futuro incluirá un abanico de alternativas; de hecho, hemos construido también un nuevo tranvía para las zonas periféricas. Lo que piden los habitantes de las ciudades es poder escoger para solucionar de forma flexible sus necesidades”, comenta Stéffan.

Cambridge. A unas ocho horas de vuelo desde París (y unas 1.000 toneladas de CO2 por cada pasajero, según la calculadora de la web CeroCO2.org Enlace externo), la siguiente parada es el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en sus siglas en inglés), en Cambridge (Estados Unidos). La cuestión del transporte cambia mucho en función de la escala contemplada, de lo que se desplaza, del medio por donde se va... Si bien es demasiado arriesgado realizar proyecciones de futuro, por lo general se espera una progresiva electrificación del transporte en Estados Unidos y en Europa para reducir el uso del petróleo; lo que no está nada claro son los plazos y la forma en que esto vaya a ocurrir.