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“¿Qué es la inteligencia límite?” en 'UNED' para La 2 (RTVE)
Socios de Adisli presentan la nueva sede en Madrid

  

Gotas que llenan vasos

Una discapacidad ligera

Promover actividades de ocio independiente es uno de los principales programas d

Caty Arévalo

“Tener inteligencia límite no me hace mejor ni peor, aunque las cosas del día a día me cuestan un poco de esfuerzo. Si me dan una oportunidad y los apoyos que necesito, puedo vivir mi vida como cualquier chica de mi edad. Cuando trabajo, ayudo en casa y tengo amigos, soy feliz”. Este es el testimonio de una de las aproximadamente 500.000 personas con inteligencia límite en España, una discapacidad ligera que dificulta el conocimiento y comprensión del mundo, además del modo de relacionarse con él.

Ahora bien, con el apoyo adecuado, pueden llevar una vida prácticamente normal, tener un trabajo y disfrutar del ocio. Para lograr este objetivo trabajan incansablemente en la asociación Adisli, un centro de referencia en nuestro país, creado en Madrid hace quince años por un grupo de padres con hijos afectados por este problema y que un día dijeron: “Nadie se ocupa de mi hijo de forma especializada, así que me voy a ocupar yo”. Como explica la directora de proyectos de la asociación, Elena Jiménez, al ser una discapacidad difícil de identificar, “ha estado durante años en tierra de nadie”.

Entre los programas de Adisli destaca el de facilitar el acceso laboral de sus asociados. / ADISLI

Entre los programas de Adisli destaca el de facilitar el acceso laboral de sus asociados. / ADISLI

Con el tiempo, Adisli se ha convertido en una organización donde, de manera profesional, se identifican las facultades y expectativas de estas personas y se les da el apoyo que necesitan. Su objetivo no es sino mejorar su calidad de vida y que lleven una vida lo más autónoma y normalizada posible. Uno de sus programas más exitosos es el de ocio compartido, que les ayuda a hacer amigos, compartir intereses o formar un grupo para disfrutar juntos del tiempo libre. “Como adolescentes, tienen las mismas necesidades de ocio, de socialización, de divertirse y afectivas que otros chicos de su edad; otra cosa es si la sociedad está preparada para darles la oportunidad de disfrutarlo en igualdad de condiciones”, explica Álvaro Martín-Moreno, gerente de Adisli.

Otro de los ejes de acción de la organización es fomentar la formación de estas personas y facilitarles el acceso a un trabajo. Según explica Jiménez, las personas que tienen un funcionamiento intelectual limitado “presentan una capacidad de aprendizaje y memoria adecuados, cierto nivel de reflexión y elección, y habilidades sociales y personales básicas, de modo que están preparadas para desarrollar muchos tipos de trabajo”. Así, Adisli ha conseguido que numerosas empresas hayan pasado del rechazo a la incorporación de personas con funcionamiento de inteligencia límite, lo cual implica ventajas económicas para aquellas, porque “son trabajadores que hacen bien su trabajo y su coste es menor por las subvenciones y ayudas existentes”, señala Jiménez.

No obstante, en esta asociación no cesan de proponerse retos, y en su decimoquinto aniversario han puesto en marcha una campaña para recaudar el dinero que les permita reformar y poner en funcionamiento un nuevo centro, en un espacio que les ha cedido el Ayuntamiento de Madrid. Bajo el lema “Sí, sí..., ¡en 2012 nos piramos!”, Adisli solicita la colaboración económica de particulares y empresas para que les ayuden en su labor de “romper barreras contra el aislamiento”.

Caty Arévalo es periodista de la agencia Efe y autora de la bitácora Verde y en botella.