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El reto de Rafael Matesanz para el 2030
Entrega del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2010
Entrevista a Rafael Matesanz sobre el sistema de trasplantes en España
Datos históricos de donaciones y trasplantes en España

  

Rafael Matesanz

Director de la Organización Nacional de Trasplantes

Rafael Matesanz. / FERNANDO MORENO

“Nuestro compromiso es que el sistema aguante la crisis”

Mercedes Fonseca

Rafael Matesanz (Madrid, 1949) se hizo médico “por exclusión” de otras opciones de ciencias y porque la carrera de Medicina tenía una vertiente práctica, la de curar a las personas, que le atraía. Es el mismo impulso que ha alentado toda su carrera profesional y que le llevó a crear la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) en 1989, a cuyo frente ha estado desde entonces, con un paréntesis entre el 2001 y el 2004. La ONT, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en el año 2010 junto a The Transplantation Society, se ha convertido en un modelo exportado a todo el mundo.

PREGUNTA |  ¿Su especialidad, la nefrología, es lo primero que le vincula a los trasplantes?

Rafael Matesanz. / FERNANDO MORENO

Rafael Matesanz. / FERNANDO MORENO

RESPUESTA |  Sí, porque aunque cuando ejercía de nefrólogo me dedicaba más a la diálisis que al trasplante, también teníamos que buscar a los donantes para nuestros enfermos. Por aquellos años, los setenta, el renal era prácticamente el único trasplante que existía, y no teníamos a nadie que hiciera esa tarea. Teníamos que ir a la UVI, hablar con la familia… Todo lo que hoy hace un coordinador, lo hacíamos los nefrólogos. De modo que sí, al final la especialidad que escogí fue la vía lógica para desembocar en lo que he hecho después. 

P | El papel de hablar con la familia del donante es fundamental…

R | Es el momento crucial en el que se decide la suerte de si habrá donación o no. Si lo manejas bien, al final hay donante. Y si lo gestionas mal, no. Constatar eso fue muy importante para diseñar después la figura del coordinador.

P | En casi cuarenta años habrá cambiado mucho la percepción de la gente y la disposición de aquellos a quienes se dirige ahora un coordinador.

R | Totalmente. En mi etapa de médico residente, cuando yo pedía los primeros órganos, los trasplantes eran algo excepcional, casi exótico. De entrada, porque el punto crucial de la entrevista consiste en explicar a una persona que su familiar, al que todavía le late el corazón, está muerto. Cuando los trasplantes no se conocían demasiado, eso era muy difícil de entender. 

P | ¿En el terreno científico-tecnológico también hay diferencia? 

R | Sí, pero no tanta. Es cierto que la cirugía ha evolucionado, pero en el fondo, la técnica de los trasplantes clásicos —riñón, hígado y corazón— es muy parecida.

P | ¿Hay algún paso científico que se vislumbre y que pueda ser realmente trascendente para el futuro de los trasplantes?

R | De momento no será un paso tan espectacular como el que vivió la medicina con el primer trasplante de corazón o de hígado. Creo que los siguientes se darán poco a poco. Ahora, el mayor desarrollo en nuestro campo es la ingeniería de tejidos. Órganos huecos como la tráquea, la vejiga y el intestino se fabrican en un soporte plástico y después se revisten con el órgano de un cadáver, en el caso de la tráquea, o con células madre, lo cual no induce rechazo. Son órganos bioartificiales. Ese es un primer paso para la creación de órganos bioartificiales enteros, una panacea a la que tendemos y que se está investigando, también en España.