Localización

Algunas maravillas del National Trust
Algunas maravillas del National Trust
Ver en Google maps Enlace externo.

Información en imágenes

Lugares insólitos del patrimonio británico
Lo que protege el National Trust
Elige tu paseo por el Reino Unido
Octavia Hill, fundadora del National Trust

  
Busca un lugar para visitar

Maravillas desconocidas del Reino Unido

Abadía de Fountains, hoy patrimonio de la humanidad. / NATIONAL TRUST IMAG

Un recorrido de la mano del National Trust

Leire Barrera

El año 2012 ha estado repleto de celebraciones en el Reino Unido; los Juegos Olímpicos y el jubileo de la reina han situado todas las miradas en Londres, la capital del mundo para muchos y un lugar que pocos viajeros desconocen. Pero, ¿y el resto del país? ¿Cómo seleccionar y visitar las mejores mansiones, monumentos y parajes naturales repartidos en sus más de 240.000 kilómetros cuadrados? La respuesta la tiene el National Trust, la fundación nacional para los lugares de interés histórico o de belleza natural, gracias al que se pueden descubrir caserones georgianos, abadías abandonadas, casas encantadas y parajes de película.

“Lugares donde sentarse, lugares donde jugar, lugares por los que pasear, y lugares en los que pasar el día”. Así concibió la creación del National Trust una de sus fundadoras, Octavia Hill. El Reino Unido conmemora este año también el centenario de la muerte de esta mujer victoriana de carácter firme y decidido. Dedicada desde los catorce años a mejorar las condiciones de la castigada clase trabajadora, Hill defendió siempre el derecho de los más pobres a disfrutar de espacios abiertos en la ciudad. Su tenacidad ayudó a evitar la construcción de inmuebles en los parques londinenses de Hampstead Heath y Parliament Hill, de los que tanto disfrutan hoy vecinos y visitantes. Junto a Robert Hunter y Hardwicke Rawnsley, Octavia Hill fundó finalmente el National Trust en 1895 bajo el lema “Para siempre, para todos”.

La mansión de estilo palladiano de Stourhead data del siglo XVIII. / NATIONAL TRUST IMAGES / JOHN HAMMOND

La mansión de estilo palladiano de Stourhead data del siglo XVIII. / NATIONAL TRUST IMAGES / JOHN HAMMOND

Nacía así la asociación sin ánimo de lucro para la conservación y promoción de monumentos y lugares de interés colectivo más importante de Europa. Segundo propietario de inmuebles privados del Reino Unido, por detrás de la Corona, actualmente administra 1.150 kilómetros de costa, 255.000 hectáreas de terreno y más de 350 edificios históricos, jardines y monumentos prehistóricos en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte. El Trust es independiente del English Heritage, organismo equivalente al español Patrimonio Nacional, y se financia principalmente con las aportaciones de sus socios. La existencia de dos instituciones dedicadas a la protección de los bienes del país es la que, probablemente, ha permitido la perfecta conservación de tantos inmuebles y parajes.

Un viaje de sur a norte. Partiendo del sur, una de las visitas más recomendables es la de los jardines e interiores de la mansión de estilo palladiano de Stourhead, en el condado de Wiltshire, al suroeste de Inglaterra. La casa, del siglo XVIII, alberga una espectacular biblioteca y una gran colección de muebles y pinturas. Una vez visitada la mansión, hay que perderse en sus 1.000 hectáreas de bosque, deleitarse con sus lagos y subir los más de 200 escalones de la torre del rey Alfredo para observar las preciosas vistas que ofrece la campiña inglesa.

Cerca de Stourhead, también en el suroeste, se encuentra Avebury, monumento neolítico que cuenta con tres círculos de piedras, incluido el mayor que existe en Europa. Los hallazgos en los años treinta del pasado siglo del arqueólogo Alexander Keiller se pueden visitar en el museo aledaño, construido en el antiguo establo en el que vivió el propio Keiller. En el sureste de Inglaterra, en Dover, es más que recomendable visitar el faro victoriano de South Foreland, enclavado en los impresionantes acantilados blancos, llamados así por su característico color que debe a la creta, una roca rica en carbonato de calcio. El faro, el primero en funcionar con energía eléctrica, fue usado por Guillermo Marconi en su trabajo con ondas de radio y, en consecuencia, testigo de las primeras transmisiones de radio internacionales.