Responsabilidad corporativa, también en época de crisis

123RF

Las empresas buscan la fórmula que conjugue crecimiento económico, respeto medioambiental y progreso social

Javier Morales

Lejos de mermar su compromiso con la sociedad, algunas empresas españolas han reconocido la crisis económica como una gran oportunidad para fortalecer sus estrategias de responsabilidad corporativa, potenciando una apuesta activa por el bien común que no solo afecte positivamente a la ciudadanía, sino también a las cuentas de resultados de las propias compañías.

El 25 de octubre del 2012, Amancio Ortega, fundador de Inditex y uno de los hombres más ricos del mundo, donó 20 millones de euros a Cáritas, en lo que ha sido la mayor aportación privada recibida por la ONG hasta ese momento. El gesto fue muy valorado por la sociedad española, poco acostumbrada a la filantropía en comparación con otros países como el Reino Unido o Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, detalles como este tienen un retorno e influyen en la imagen que cualquier organización presenta ante sus grupos de interés. Por eso no es de extrañar que, desde hace varios años, Inditex ocupe los primeros puestos en los prestigiosos informes Merco sobre reputación y responsabilidad social corporativa (RSC), elaborados a partir de la opinión de directivos, periodistas económicos, profesores, consumidores y expertos de otros sectores.

Pero ¿y el resto de compañías? ¿Cómo se compaginan la actual situación económica y la obtención de beneficios sin perder de vista la conciencia social? “La responsabilidad corporativa no se puede evaluar en un año, sino que se trata de una estrategia, una forma de actuar. En definitiva, una carrera de fondo”, asegura Mercedes Rubio, profesora de Administración y Dirección de Empresas de la Universidad CEU San Pablo, quien reconoce, sin embargo, que la crisis sí puede haber influido a corto plazo: “Por lo general, en las grandes empresas se han dado avances, pero también ha habido un retroceso en las políticas de recursos humanos, sobre todo en las pymes, donde la RSC está menos implantada”.

La primera dificultad para saber en qué medida ha afectado la crisis a las estrategias de RSC estriba en sus mecanismos de medición. “Es un concepto difícil de cuantificar porque intervienen muchas variables y grupos de interés que, a veces, se contraponen”, explica Rubio. La relación con los empleados, el compromiso medioambiental, la disposición de un código ético, la transparencia en la gestión, la igualdad de género, la contribución a la comunidad, la relación con los proveedores y el buen gobierno serían algunos de los parámetros que contempla la responsabilidad corporativa.

“Hay empresas que destacan por sus políticas medioambientales; por favorecer la relación con sus trabajadores, como Mercadona, o por su compromiso con la sociedad, caso de Inditex. Elaborar una clasificación con variables tan distintas es complicado”, comenta la profesora.

Fotografía de los dueños del cine-bar Café Kino (Madrid), por Caixabank, S.A.
Fotografía de los dueños del cine-bar Café Kino (Madrid), por Caixabank, S.A.

Un microcrédito de CaixaBank permitió a los dueños del Café Kino (Madrid) materializar su cine-bar. / CAIXABANK, S.A.

Puestos en contacto con algunas grandes empresas, todas ellas situadas entre las veinte primeras plazas del informe Merco de Responsabilidad y Gobierno Corporativo, la respuesta siempre es la misma: el deterioro de la economía nacional no ha mermado su compromiso social. Muy al contrario, ha supuesto un estímulo. “La crisis no solo no debilita nuestra apuesta por la sostenibilidad, sino que la alienta. Hay que buscar un modelo de vida que conjugue el crecimiento económico, el respeto al medioambiente y el progreso social. De no ser así, caeríamos en un modo de vida desequilibrado y destinado a autodestruirse. Creemos que las empresas deben ser sostenibles o, si no, simplemente desaparecerán”, afirma con rotundidad Juan Ramón Silva, director general del Área de Sostenibilidad de Acciona.