Luz Casal . Cantante

MANUEL CUÉLLAR
Escucha la canción '¿Por qué no vuelves, amor?' / LUZ CASAL / CLAUDIA BRANT
“Me analizo a través de las canciones”

Mercedes Fonseca

Luz Casal (Boimorto, La Coruña, 1958) descubrió con muy pocos años que lo suyo era cantar. Su familia se mudó a Asturias cuando ella apenas contaba seis meses de edad y, desde entonces, la artista ha recorrido medio mundo con su peculiar voz de contralto, que se parece poco a la que emite cuando habla, mucho más nasal. Aunque sigue viviendo en el Principado, no ha roto amarras con Galicia y en su pueblo natal ha creado el Festival de la Luz, cuya recaudación entregó en el 2012 a la Asociación Española Contra el Cáncer y en el 2013, a la Federación Gallega de Bancos de Alimentos.

Superviviente del cáncer de mama —que la acechó en el 2007 y el 2011—, ha incorporado esa pelea a sus canciones sobre el amor, la pérdida o la nostalgia. Recientemente ha sido galardonada con el Premio Nacional de las Músicas Actuales 2013, que une al Premio Rolling Stone a Una Vida de Rock, al Grammy Latino honorífico y a la Medalla Oficial de las Artes y las Letras de Francia, un país que la adora y donde las entradas para sus conciertos se agotan en cuestión de horas. Ahora acaba de estrenar Almas gemelas, un disco que en el resto del mundo se llamará Alma a secas y en el que vuelve a dar buena cuenta de su versatilidad musical.

Retrato de Luz Casal, cantante, por Manuel Cuéllar.
Retrato de Luz Casal, cantante, por Manuel Cuéllar.

Luz Casal acaba de estrenar 'Almas gemelas'. / MANUEL CUÉLLAR

Entrelíneas lleva tiempo queriendo entrevistar a Luz Casal, pero su vida, en ocasiones nómada y en otras de concienzudo estudio, lo ha ido impidiendo a lo largo de casi un año. Por fin, en un ventoso día de invierno, nos recibe en un coqueto hotel del centro de Madrid. Son las tres de la tarde y en la calle Barquillo el silencio es casi absoluto, que ya es mucho decir. Aparece vestida de negro, negros los ojos, la mirada profunda, los labios rojos y unas manos que dibujan frases en el aire. “No me hagas fotos mientras hablo, soy muy gesticulera”, le dice al fotógrafo, que ya se aprestaba a captarla con su objetivo.

PREGUNTA | ¡Al fin!

RESPUESTA | ¿Lo entiende? Hay momentos en que no te puedes repartir…

P | Debe ser una pesadez tanta entrevista.

R | Es otra película. Estás un día en Madrid y te vas al siguiente. Necesitas saber qué ropa tienes o no tienes. O igual te toca estudiar. Le dices que no incluso a tus íntimos.

P | Es llamativa su inclinación por la música desde muy pequeña.

R | Sí, pero no deja de ser vocacional, algo que a mucha gente le pasa con esta o con otras profesiones. Hay niños que tienen una tendencia matemática o investigadora desde muy pequeños, aunque no vivan en esos ambientes. Yo tenía una reacción ante la música que los de mi alrededor no mostraban, y era consciente de ello. Te empiezas a preguntar qué pasa, por qué te emocionas con lo que escuchas, por qué yo oigo música y aquel solo oye ruido.