El Montevideo de Benedetti

EDUARDO LONGONI

Recorrido por la capital uruguaya de la mano del escritor que mejor la retrató

Patricia Luna

El Dublín de Joyce, la Lisboa de Pessoa, el Londres de Dickens, el París de Hemingway, la Alejandría de Durrell... Hay ciudades que parecen ligadas a un autor. Es el caso de Mario Benedetti y Montevideo, la capital que tan bien plasmó –desde el presente y desde el recuerdo del exilio– y que casi redefinió de una forma que todavía sigue vigente. Cinco años después de la muerte del gran escritor uruguayo, Entrelíneas recorre de su mano la ciudad literal y la literaria, fundidas para siempre por su talento.

Es curioso que el más montevideano de los montevideanos no naciera precisamente allí. Porque Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia (1920-2009), más conocido como Mario Benedetti a secas, vino al mundo en la pequeña localidad de Paso de los Toros (departamento de Tacuarembó), en el centro de Uruguay, una circunstancia que el destino arregló pronto porque a los cuatro años su familia ya se había trasladado a vivir a la capital.

En ella inició sus estudios: primero en el colegio alemán —donde aprendería la lengua que le ayudaría a convertirse posteriormente en traductor de Kafka— y luego por libre, debido a problemas económicos. Y fue en Montevideo donde empezó a trabajar como taquígrafo, ocupación a la que siguieron las de vendedor, funcionario público, contable, periodista, locutor de radio, traductor y profesor de literatura, hasta el momento de su exilio en 1973 con la llegada del golpe militar en su país, un exilio que le llevaría a Argentina, Cuba, el Perú y España, con vuelta en 1985.

“Estuve un buen rato contemplando el alma agresivamente sólida del Cabildo, el rostro hipócritamente lavado de la Catedral, el desalentado cabeceo de los árboles. Creo que en ese momento se me afirmó definitivamente una convicción: soy de este sitio, de esta ciudad [...] Aquí pago mi cuota”, dice Martín Santomé, el protagonista de La tregua, su novela más famosa. No sabemos si el joven Benedetti tuvo una revelación similar, pero sí es cierto que en un momento dado de su vida los espacios de su ciudad, de su alma y de su obra se funden en un territorio mítico que ya no abandonaría nunca.

Fotografía de Benedetti junto con un camarero en un bar, por Eduardo Longoni.
Fotografía de Benedetti junto con un camarero en un bar, por Eduardo Longoni.

El escritor habla con un camarero de uno de los bares en los que alumbraba buena parte de sus obras. / EDUARDO LONGONI

Así surge Montevideo como escenario de poemas, relatos y novelas. Montevideo como lugar pasivo donde todo sucede, pero también como espacio activo de creación donde vive y escribe Benedetti, casi un personaje de sí mismo. Las historias de la ciudad y del escritor caminan de la mano hasta fundirse en una sola: “A través de su obra crea varias ciudades en una: en sus primeras novelas representa la agitación urbana del Centro y la Ciudad ViejaEnlace externo, abre en ventana nueva.; desde el exilio rememora un lugar herido por la represión; tras el fin de la dictadura encuentra otra ciudad, que ha sido mutilada y transformada, pero que también es suya”, dice la Guía Benedetti, editada por la Fundación Mario Benedetti, que recorre la capital a través de una selección entre las 600 referencias montevideanas encontradas en más de 80 obras del autor.

Un estado de ánimo. “Al sur al sur / está quieta esperando / Montevideo”. Benedetti sitúa la ciudad en un mapa físico pero también psicológico, recordándonos, comprometido como era, que el sur también existe en un mundo dominado por el norte.

La más austral de las capitales americanas —y casi del mundo, solo superada por Wellington y Camberra— está situada mucho más abajo de lo que su mapa mental imagina —más abajo incluso que el cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica—. Fundada por portugueses en el siglo XVIII y con menos de un millón y medio de habitantes, tiene la particularidad de verse circunvalada por un gigantesco paseo marítimo, conocido localmente como La RamblaEnlace externo, abre en ventana nueva., que la rodea a través de 22 kilómetros a orillas del inmenso y siempre magnificente Río de la Plata. Un río que parece un mar, un mar que en realidad es un río.


Datos prácticos

  • Fundación Mario Benedetti
  • ‘Guía Benedetti’
  • Cuatro libros
    'La tregua', 'Montevideanos', 'Andamios' y 'Poemas de la oficina' forman un excelente cuarteto benedittiano en el que se siente el latido de la ciudad y de sus gentes. Son fáciles de encontrar en cualquiera de las múltiples ediciones disponibles.